Rishikesh

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October 27, 2015

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Destino la India

Enero-Febrero 2015

rishikesh

Cuando llegamos a Rishikesh quedamos rodeados de un aura particular. La ciudad vive al ritmo de las oraciones de las miles de almas que celebran el hinduismo a orillas del río sagrado Ganges. Capital internacional del yoga, Rishikesh es un destino que nadie que esté buscando espiritualidad y bienestar debe perderse.

A orillas del Ganges, sobre los ghâts de un antiguo templo en Rishikesh, un anciano medita sentado en la posición del loto. El sol se pone lentamente sobre el valle. El cielo se llena de colores anaranjados, dejando flotar un velo dorado sobre el agua del Ganges. El anciano abre los ojos y se pone a cantar un mantra para dar las gracias al dios Ram, el personaje principal de la epopeya mitológica hindú Ramayana.

En los templos vecinos, las voces se alzan y las tablas (un tipo de tambor) resuenan. Los cantos traspasan el silencio, y pronto, en la oscuridad, los fuegos de las pujas (oraciones), mezclados con los perfumes de incienso, confieren al lugar una atmósfera mística.

 

Foto superior: templo y centro de yoga cerca de Lakshman Jhula (puente) Foto inferior: puja (rezo) de la tarde al borde del Ganges

Foto superior: templo y centro de yoga cerca de Lakshman Jhula (puente) Foto inferior: puja (rezo) de la tarde al borde del Ganges

En el corazón de la puja, nos dejamos llevar por las melodías a la gloria de los dioses hindúes. Los pandits (sacerdotes) bendicen a los fieles cuando llega el final de la ceremonia, y todos se apresuran a llegar a las orillas del río para dejar su diya (lámpara) y sus oraciones, arrastradas por la corriente del río.

Anita, una joven hindú de Delhi, ha venido a Rishikesh por primera vez en su vida. Ha pensado muchas veces en este peregrinaje, aunque sin decidirse. «Es la voluntad de dios, el destino, como se diría», dice sin ocultar su emoción. Una peregrinación por las orillas del Ganges es algo imprescindible para todos los hindúes. Según sus creencias, cualquiera que se bañe en el Ganges con devoción es perdonado de todos sus pecados.

Aquí, por todas partes, los vendedores ambulantes proponen frascos y otras botellas vacías para llevar un poco del río sagrado consigo. Mientras que los peregrinos se juntan, las impresionantes estatuas de los dioses, gigantescas y llenas de color, parecen proteger la ciudad.

Rishikesh es el lugar de confluencia de numerosas leyendas en la India. Es en el hueco de estas mismas montañas donde Visnú, dios de la paz y la verdad, se le habría aparecido al sabio Raibhya Rishi durante su largo periodo de penitencia, bajo un mango. Visnú habría entonces tomado la forma de Hrishikesh, es decir el “señor de los sentidos”, en homenaje a la abnegación prolongada de Raibhya Rishi. También es aquí donde el dios Visnú habría vencido al demonio Madhua al final de un ardiente combate. El dios Ram, personificación de la virtud, habría, por su parte, puesto fin al poderoso demonio Ravana en la parte alta de la ciudad.

Rishikesh rima con yoga

Unos milenios más tarde, Rishikesh sigue siendo sinónimo de templos, de sâdhus en busca de la liberación, de vacas sagradas y de espiritualidad a flor de piel. Revestidos de color naranja, quemados por el sol, con el pelo largo y la barba rebelde, los yogis recorren las callejuelas con su orgullosa apariencia. Tanto indios como extranjeros venidos de todos los rincones del mundo, estos marginales llevan una vida intransigente en los confines de la austeridad y el rigor extremos. Sagrada hasta el último rincón, la ciudad sólo propone platos vegetarianos y no autoriza ningún tipo de comercio de bebidas alcohólicas. Las bolsas de plástico también están prohibidas.

Para los aficionados a la espiritualidad, Rishikesh ofrece numerosas posibilidades de apreciar la serenidad y plenitud del alma. Consagrada capital mundial del yoga, la ciudad rebosa de centros de meditación. A orillas del río, el famoso Parmarth Niketen despliega sus mil habitaciones y 32 mil metros cuadrados de verdor.

 

De paseo por el campo, cruce el puente para llegar a la otra orilla, donde podrá charlar con los sadhus o meditar en uno de los numerosos ashrams

De paseo por el campo, cruce el puente para llegar a la otra orilla, donde podrá charlar con los sadhus o meditar en uno de los numerosos ashrams

Aquí, los visitantes pueden disfrutar de una estancia a medida: clases de yoga reconocidas mundialmente y para todos los niveles, un servicio de tres comidas al día y, sobre todo, una atmósfera única, sin preocupaciones ordinarias de la vida urbana. Entre sus alamedas floridas, al ritmo de las esculturas que ilustran las escenas del Mahayana, anfitriones y turistas encuentran sin esfuerzo la tranquilidad que necesitan. Entre los enamorados de la ciudad, Stéphanie, una turista francesa, ha venido para realizar un cursillo de yoga. Afirma querer enseñar esta disciplina cuando vuelva a Francia.

Para ella, la ciudad es el lugar ideal para perfeccionar su arte: «Todos los años se organiza aquí el festival internacional del yoga. He conocido a maestros yogis de excepción. Han cambiado por completo mi visión de la vida y la práctica de esta disciplina». Organizado en marzo, el evento reúne a varios miles de visitantes durante una semana entera dedicada al yoga.

Maestros reconocidos en todo el mundo vienen para introducir los diferentes estilos de esta práctica mediante conferencias y diversas actividades. Entre sus más célebres adeptos, Rishikesh y sus ashrams han recibido a los Beatles. El grupo inglés, que llegó para una estancia de varias semanas en 1968, llevó a este remanso de paz a la primera línea internacional. Venido para practicar la meditación trascendental, el célebre grupo habría producido 48 títulos durante su estancia india, entre los cuales se encuentra The Happy Rishikesh Song.

Con su lánguida voz, John Lennon canta: «Lo único que tienes que hacer es decir estas pocas palabras, sé que parece absurdo pero es cierto, la magia que contiene el mantra te dará todas las respuestas ».

En busca de liberación espiritual o de emociones fuertes (ver el cuadro), la ciudad sagrada alberga quizás «todo lo que necesitan», como entonan los Beatles más tarde, con pleno conocimiento.


 

Cómo llegar

Cómo llegar

Cómo llegar

Dónde alojarse: En avión: El aeropuerto más cercano es el Jolly Grant Airport de Dehradun (a unos 15 km.), un aeropuerto pequeño y tranquilo que opera varios vuelos desde Delhi.
En tren: Muchos trenes desde Delhi, Varanasi, Rayastán o Amritsar tienen coexiones diarias con Haridwar, desde donde puede tomar el autobús (45 minutos) o un taxi (30 minutos) para llegar a Rishikesh.
Por carretera: Rishikesh está bien conectada con las ciudades metropolitanas por carretera.

Dónde alojarse:
Rishikesh ofrece una amplia gama de opciones para todos los bolsillos. Los que busquen un retiro espiritual también pueden alojarse en ashrams, una opción de bajo presupuesto.

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