Danushkodi

entre tierra y mar

Destino

January 18, 2016

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Danushkodi

Considerado por las autoridades indias como territorio hostil, Danushkodi sigue siendo una tierra de nadie. La desgracia llegó a causa del superciclón que azotó el puerto en 1964. Los supervivientes y sus hijos se niegan a abandonar el lugar. En cuanto a los turistas, empiezan a volver tímidamente.

En 1960, muchos de los pasajeros que venían a veces desde Chennai para visitar Sri Lanka lo hacían en un tren que atravesaba el antiguo puerto de Pamban. Danushkodi era una ciudad en pleno auge, donde la actividad de los pequeños comercios se expandía hasta la playa. La vida diaria se organizaba entonces alrededor de la vía ferroviaria que, tras atravesar el mar, acababa su recorrido en la arena. Un día a día al ritmo de los controles para los numerosos viajeros que llegaban o partían a Sri Lanka, como ocurre hoy en los aeropuertos. En aquella época se atravesaba el Golfo de Mannar en ferri, una larga travesía de cinco horas antes de llegar a Talaimannar, situada a penas 30 kilómetros de distancia.

Entre los viajeros, muchos peregrinos hindúes llegaban para rendir homenaje a esta tierra contada en la epopeya del Ramayana. Se cuenta que la historia de la ciudad de Danushkodi quedó marcada para siempre por un puente que el dios Ram construyó a través del Golfo de Mannar para encontrarse con su mujer Sita, secuestrada por el demonio Ravana y hecha prisionera en Sri Lanka. Al volver a encontrarse con su amada, Ram habría destruido su obra, rompiendo el arco que formaban los dos países y dando así el nombre a Danushkodi, el extremo del arco. Se trata de una leyenda que incluso interesó a los científicos de la NASA, puesto que el Puente del Adam era visible desde sus satélites. Podría tratarse de un istmo, un brazo formado por la tierra que una tormenta podría haber destruido en 1480. Según la NASA, también podría tratarse simplemente de una ristra de pequeñas islas, mientras que el arqueólogo Shri BB. Lal menciona la hipótesis de una construcción que fue posible gracias a las aguas poco profundas del Golfo.

Si bien sigue siendo un misterio, esto no preocupaba a las 2 000 familias que habitaban en ese momento la isla y que vivían a merced de los caprichos del Golfo de Bengala y del Océano Indio cuyas aguas se unen en estas tierras arenosas. La mayoría vivía entonces al ritmo de la pesca, cuyos frutos vendían a los visitantes que pasaban por allí. De vez en cuando algunos maremotos habían cubierto la isla, como ocurrió entre 1948 y 1949, sin que esto inquietara ni a los pescadores ni a los viajeros.

Un monstruo de siete metros de altura

Nada les había quitado la fe en este pedazo de tierra hasta que un superciclón transformó el océano en un monstruo furioso y destructor. Para los hijos de los supervivientes, los recuerdos de la noche del 22 al 23 de diciembre de 1964 son una pesadilla. El viento soplaba a más de 140 kilómetros por hora en la pequeña isla de la punta sudeste de la India cuando una ola de siete metros sumergió la ciudad por completo. «Era de noche y llovía mucho, todo lo que escuchamos antes de que la ola llegara fue el ruido de los pájaros. Creíamos que el cielo se nos caía encima», cuenta Ugmal, habitante de Danushkodi que entonces tenía 12 años. «La gente intentaba poner a salvo a los niños en la iglesia, pero el agua seguía subiendo y ya sabíamos que la parte de la ciudad más cercana al mar no había podido resistir el choque. Los que vivían allí no habían podido escapar, se habían visto atrapados por la ola. Había cuerpos flotando por todas partes». El hermano de Ugmal, Neetchal Kali, pudo salvar a 40 personas de ahogarse, aunque le hizo falta un día y medio para llegar a Rameswaram y ponerse por fin a resguardo.

K. Subramanian sólo tenía nueve años cuando el superciclón destruyó su pueblo: «Me acuerdo de un tren, en ese momento nos dijeron que transportaba estudiantes entre Rameswaram y Danushkodi. Nunca supimos por qué el tren había decidido atravesar el antiguo puente de Pamban a pesar de la tormenta y la ausencia de comunicación. Dos días más tarde, lo único que encontramos fueron los motores». 115 pasajeros del tren que unía Pamban con Danushkodi habrían desaparecido en la tormenta.

La población de Rameswaram se refugió entonces en el templo de la ciudad, donde se cuenta que la ola se paró a los pies del monumento sagrado. Danushkodi, por su parte, es una ciudad devastada. Se estima que 1,5 kilómetros de la ciudad yacen aún hoy bajo el agua, mientras que la iglesia construida por los británicos, la oficina de correos o la escuela sólo forman una pila de ruinas de entre las que surgen pequeñas cabañas precarias.

La vuelta a Danushkodi

Las 500 familias que sobrevivieron al maremoto fueron desplazadas a Natarasapattinam, a seis kilómetros de distancia. Algunas empezaron nuevas vidas, abandonaron la pesca y se centraron en las industrias de la región. Otras dejaron Danushkodi para siempre.

Al resto sólo les hicieron falta dos años para que decidieran volver a vivir en la tierra que les vio nacer a pesar de la prohibición de las autoridades, que consideraban que el lugar era peligroso. «Estamos vinculados a estas tierras, al océano, es nuestro medio de subsistencia, lo que nos permite vivir. Nunca hemos tenido miedo de un nuevo tsunami», explica Soundaram, residente en Danushkodi.

Poco a poco la vida ha retomado su ritmo en el pueblo con aspecto de campamento improvisado.

 

Ruinas de una iglesia; mezquita de Rameswaram; autobús de turistas en la playa; el puente que une Danushkodi

Ruinas de una iglesia; mezquita de Rameswaram; autobús de turistas en la playa; el puente que une Danushkodi

«No teníamos nada antes de 1964 excepto lo que el océano nos ofrecía, y así vivimos todavía hoy. La vida es incierta cuando se vive de la pesca». Poco a poco los hombres han retomado la pesca y las mujeres han seguido vendiendo el pescado en el mercado de Rameswaram. «Los hombres van a pescar entre las 4 y las 8 de la mañana. Cuando vuelven, nosotras vamos a pie a Rameswaram a vender lo que han encontrado. La vida es difícil porque no hay nada que haya cambiado realmente para nosotros aquí».

Parece que el campo se ha quedado congelado en el tiempo. A una distancia considerable de las ruinas, los habitantes de Danushkodi no tienen acceso a la electricidad ni suministro de agua. Sin embargo, a veces el océano es generoso y procura a estas familias una fuente de agua potable: si se hace un agujero en la arena surge agua sana no salada. A veces algunos turistas tienen la suerte de poder probarla de esta fuente natural.

Hoy las mujeres del pueblo acaban de recibir los paneles solares distribuidos por la empresa SELCO (Solar Electric Light Company), que dentro de poco les permitirán por fin tener electricidad en sus moradas provisionales. «Esto también permitirá que los hombres puedan orientarse cuando van a pescar por la noche». Una asociación con nueve bancos agrícolas permite a las familias beneficiarse de esta energía a un coste mínimo.

Una ciudad fantasma

Un poco más lejos, el vals de minibuses repletos de turistas y peregrinos inicia su danza diaria. Aquí reina una impresión de rodeo, empieza la batalla de los neumáticos contra la arena, es imposible apagar los motores porque se corre el riesgo de no poder partir de nuevo, por lo que los minutos están contados para una primera escala en el punto en el que se encuentran el Océano Índico y el Golfo de Bengala. Un lugar todavía sagrado para los peregrinos del norte de la India que vienen aquí a rendir homenaje a sus ancestros. Las coronas de flores flotan por la bahía mientras que las familias rezan sin que los vendedores de conchas y joyas les molesten.

Lo que primero seduce a los turistas extranjeros es la tranquilidad del lugar, puesto que aparte de los minibuses y algunos muestrarios de conchas, el lugar es muy sereno y propicio para bañarse hasta las rodillas. «Los turistas vienen para visitar el templo de Rameswaram por sus aguas milagrosas, así como el templo de Ramar Patham, donde se dice que la ola habría parado cuando ocurrió el maremoto de 1964, las ruinas de la antigua ciudad de Danushkodi y el punto de encuentro entre el Océano Índico y el Golfo de Bengala», explica Rajeswaram, conductor de minibús originario de Danushkodi. «Los fines de semana son efervescentes aquí, los turistas llegan casi siempre en el tren que atraviesa el puente de Pamban». Se dice que se puede vislumbrar Sri Lanka desde el templo de Ramar Patham como una tierra lejana, un montículo de arena que se define a lo lejos.

 

Ruinas de una antigua iglesia en la playa

Ruinas de una antigua iglesia en la playa

Alrededor de las ruinas hay gentío. La “ciudad fantasma” atrae a los curiosos que vienen a sacar fotos sin ni siquiera conocer la historia de la ciudad algunas veces. «La ciudad ni está muerta ni es fantasma. Si así fuera, no nos quedaríamos aquí. Lo único que escuchamos por la noche es el ruido de las olas y del viento, pero eso siempre ha sido así. Sólo hace 25 años que la ciudad atrae a los turistas por sus ruinas, por lo que hemos cambiado nuestras actividades en función de eso. Algunos van a pescar temprano por la mañana y hacen de guías durante el día. Otros son vendedores como yo», explica K. Subramanian.

Hoy el hombre prepara para un grupo de viajeros el pescado que ha obtenido por la mañana. Un poco más lejos, en la entrada de la ciudad, una mujer prepara limonada que los turistas beben de un solo trago aprovechando un poco de sombra.

Sin embargo, el pueblo está cambiando. Ya han desaparecido antiguos edificios y se murmura que hay un proyecto en preparación para un nuevo puente entre la India y Sri Lanka. Pero no se tratará de un puente esta vez, sino de un túnel que unirá Danushkodi a Talaimannar a un coste de 3 300 millones de euros, financiado por el Banco Asiático de Desarrollo. Como el gobierno indio quiere unir a los países de la SAARC (Asociación Sudasiática para la Cooperación), un proyecto similar podría hacerse realidad entre Birmania y Tailandia. La otra razón de estas obras es atraer a los turistas al sur de la India al permitirles viajar fácilmente entre este país y Sri Lanka.

En la entrada de Danushkodi podemos apreciar ya el inicio de una carretera, algo que no es necesariamente sinónimo de buenas noticias para los habitantes: «Para nosotros, que no tenemos tiendas, los turistas de paso no nos aportan realmente grandes beneficios; vivimos en nuestro rincón, ellos vienen, sacan fotos y se van», suspira Soundaram. Y añade: «Tememos que este proyecto nos obligue a abandonar estas tierras. No sabemos lo que va a pasar mañana, simplemente esperamos a ver qué pasa».

No obstante, nada perturbará la vida diaria en Danushkodi, excepto si se aleja a las familias del océano. Sin embargo, incansables como son, una y otra vez el Océano Índico y la Bahía de Bengala les recordarán.


 

FICHA TÉCNICA

Lugares para visitar
El templo de Ramanathaswamy en Rameswaram, el templo de Ramar Patham o Kothandaramaswamy, las ruinas de la antigua ciudad de Danushkodi, el punto en el que se encuentran el Océano Índico y la Bahía de Bengala (Ram sethu).

Cómo llegar
Hay muchos trenes disponibles para llegar a Rameswaram desde Chennai, Trichy o Madurai. Una vez en la estación de Rameswaram hay que tomar el autobús hacia Mukumdarayar Chatram y subirse en una de las numerosas vans (2 000 rupias por una hora y media).

Dónde hospedarse
Hay muchos hoteles disponibles en Rameswaram para todos los bolsillos. Una noche puede costar entre 600 y 1 500 rupias. Por lo general, los dormitorios cerca del templo están reservados a los peregrinos, pero están disponibles por un precio entre 50 y 200 rupias. El hotel Tamil Nadu está especialmente bien situado cerca del agua, y los precios de las habitaciones son razonables. Contacto: 04573-221064-67.

Dónde comer
Pescado fresco en la entrada de Danushkodi por 50 rupias y en cualquier lugar en Rameswaram. La llegada de numerosos peregrinos del norte de la India ha permitido que abran restaurantes como el Gujarat Bhavan. Por otro lado, si le gusta la cocina del sur puede confiar en el restaurante del hotel Tamil Nadu.

INFORMACIÓN PARA LOS TURISTAS

Mostrador de información turística, estación de trenes y mostrador de autobuses de Rameswaram: 04573-21373. Oficina de turismo de Rameswaram: Bus Terminus – Rameswaram: 04573 221371; Oficina del responsable de Turismo, Departamento de Turismo, Gobierno de Tamil Nadu: 14, East Car Street, Rameswaram.

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