Nueva Delhi

Una ciudad de contrastes

Destino

January 18, 2016

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Nueva Delhi

Aunque sin duda se trata de un lugar bullicioso y abarrotado, la capital de la India es también una ciudad sin igual, con un encanto particular y rincones maravillosos que no puede perderse.

Dicen de la India que es un país que no tiene término medio: o lo odias o te encanta. No sé si será verdad, pero yo sin duda formo parte de los que piensan lo segundo. La India tiene algo especial, y no es sólo por su exótica comida, la amabilidad de la gente o los miles de templos que brotan de cada rincón; el país desprende un aura mágica que te impregna desde el momento en el que llegas.

La metrópolis de Delhi, la ciudad más poblada del mundo, cuenta con nueve distritos, entre los cuales se encuentra Nueva Delhi, donde viven aproximadamente 250 mil personas. Así pues, puede resultar un poco abrumadora.

Sin embargo, cuando aterrizamos en el Aeropuerto Internacional Indira Gandhi lo primero que nos viene a la mente es que no es para tanto. Claro, nos hemos olvidado por un instante de que los aeropuertos son probablemente los lugares más neutros del mundo. No pasa nada, el calor húmedo que nos recibe nada más salir al exterior y los cientos de personas, ya sean familiares o taxistas, agolpadas esperando fuera, nos recuerdan dónde estamos: ¡bienvenidos a Nueva Delhi!

La ciudad es extensa y existen varios medios de transporte para visitarla y recorrerla. El más barato es sin duda el metro, uno de los más modernos del mundo y toda una experiencia en hora punta. Las principales atracciones de la ciudad se encuentran en la misma línea, por lo que es bastante fácil no perderse. Aún así, entre las paradas de metro y los lugares de interés puede haber una cierta distancia, que podemos recorrer a pie o en rickshaw. Este práctico transporte, a motor o pedal, está disponible en prácticamente cualquier sitio y basta con negociar el precio con antelación (y decir “no” cuando no nos convenga) para evitar posibles timos.

Sin embargo, una práctica muy común, de las más seguras y también bastante económica, es contratar a un conductor con el que podemos establecer un recorrido de antemano y fijar un precio. Nosotros nos decidimos por esta última y nuestro conductor, un simpático y divertido padre de familia, no sólo conocía Nueva Delhi a la perfección, sino que nos contaba anécdotas cuando pasábamos por delante de lugares concretos, nos esperaba pacientemente mientras nos perdíamos por el interior de los museos e incluso accedió a llevarnos al Taj Mahal, en Agra, unos días más tarde.

La ciudad de los mil vestigios…y mucho más

A la mañana siguiente de nuestra llegada, nuestro chófer nos esperaba sonriente en la puerta del hotel. Había preparado para nosotros un recorrido por Old Delhi, la parte más pintoresca de la ciudad. Si bien Nueva Delhi posee muchas amplias y cuidadas avenidas, adornadas por árboles y flores y con un tráfico razonable, nada más doblar la esquina para adentrarnos en el sorprendente barrio de Chandni Chowk empezamos a sentir el cambio: calles más estrechas, gritos y conversaciones, atascos de rickshaws, vendedores ambulantes… Nuestro conductor decide dejarnos en un extremo del Fuerte rojo, pues perderíamos mucho tiempo en los atascos si se adentrara en la marea de gente y bicicletas.

 

De izda. a dcha.: Jama Masjid, Qtub Minar y Connaught Place, en Delhi

De izda. a dcha.: Jama Masjid, Qtub Minar y Connaught Place, en Delhi

El fuerte de Delhi, o Fuerte rojo, fue declarado Patrimonio de la Humanidad en el 2007 y es un impresionante edificio que tardó diez años en construirse y hoy sigue reinando en la ciudad. Podemos caminar a lo largo de él por el exterior o bien entrar a visitar el palacio y los pabellones imperiales. Decidimos pasear por los alrededores y después cruzar la avenida para, por fin, mezclarnos con los locales en lo que parece un mercado improvisado de todo tipo de productos. Caminamos por las calles embelesados y sin saber hacia dónde mirar, ¡hay tanto que ver! Una de las atracciones principales es la comida callejera. Si no tiene miedo y su estómago lo permite, pruebe uno de los Gol Gappe, una masa sin levadura, frita y rellena de caldo, especias, patata, cebolla y otras verduras, que se pueden encontrar en cualquier esquina.

Por otro lado, Chandni Chowk es conocido también porque en sus calles se mezclan varios santuarios de diferentes religiones. El templo sij Gurudwara Sis Ganj Sahib, situado en la calle principal, merece una vista para aprender más sobre esta religión, y la mezquita Jama Masjid, un poco más lejos, atrae a miles de turistas por ser una de las más grandes de la India. Construida por el emperador mogol Shah Jahan, quien también construyó el Taj Mahal y el Fuerte rojo de Nueva Delhi, tiene una capacidad de hasta 25 000 personas. Subimos a lo alto de uno de los minaretes por una escalera estrecha y difícil, pero merece la pena: sólo así apreciamos el océano urbano que es esta capital, donde los edificios se pierden hasta el infinito.

Al día siguiente nos levantamos descansados y preparados para descubrir otras dos maravillas que ofrece Nueva Delhi.

Nos dirigimos temprano a la tumba de Humayun, complejo de arquitectura mogol que también forma parte del Patrimonio de la Unesco desde 1993. Y no sin razón. De hecho, de todos los lugares a los que podría haber ido, Barack Obama escogió visitar la tumba de Humayun durante su primera estancia en la India en el 2010. Nada más entrar en los jardines nos quedamos sin habla al contemplar frente a nosotros uno de los más bellos edificios que jamás hayamos visto. El interior, más sobrio, es igual de impactante. Construido con arenisca roja, este mausoleo destaca entre otras tumbas más pequeñas situadas en los alrededores. Mientras paseamos por los jardines podemos ver a parejas indias sacándose fotos pre-boda, algo muy de moda hoy en la India, con este telón de fondo.

 

De izda. a dcha., en el sentido de las agujas del reloj: la Puerta de la India, el fuerte Rojo, Raj Path durante el desfile del Día de la República

De izda. a dcha., en el sentido de las agujas del reloj: la Puerta de la India, el fuerte Rojo, Raj Path durante el desfile del Día de la República

Otro de los lugares de interés de Delhi es Qutb, a unos 45 minutos en coche o autobús. De nuevo un complejo de edificios y monumentos, destaca por albergar el minarete, Qutb Minar, ejemplo de arte islámico y el más alto del mundo, con una altura total de 72,5 metros. El lugar se asienta en parte sobre un antiguo templo hinduista del que aún se pueden observar algunas ruinas. Caminando por sus espacios, mezclándonos con turistas extranjeros pero también locales, nos sentimos transportados a otra época.

Sin embargo, Nueva Delhi no sólo ofrece templos y ruinas de diferentes religiones o civilizaciones. También tiene un moderno centro financiero, comercial y de negocios: Connaught Place. Se trata de una plaza circular que los británicos empezaron a construir en 1929 y en la que podemos admirar edificios coloniales típicos de su arquitectura. El lugar está conformado por dos inmensos círculos, uno en el interior del otro, y en ellos se ubican las oficinas de muchas empresas de renombre, hoteles de lujo y tiendas de algunas de las mejores marcas. Es el lugar de moda para ir al cine, de compras o tomar una copa, cruzarse con ejecutivos y comerciantes o simplemente disfrutar y experimentar el frenético y excitante tráfico de la capital.

Un poco de paz

Algo de la ciudad que llama realmente la atención es la cantidad de espacios verdes de los que dispone y lo cuidados que están.

Para equilibrar nuestra visita, al día siguiente optamos por dar un paseo en coche por el Rajpath, el boulevard ceremonial por el cual se lleva a cabo el desfile del Día de la República. Nuestro conductor nos lleva primero a uno de los extremos, donde se encuentra la Rashtrapati Bhavan, residencia del presidente de la India. En línea recta y por la inmensa avenida flanqueada por jardines llegamos a la Puerta de la India. Este monumento, construido por Edwin Lutyens, conmemora a los soldados que perdieron la vida en la Primera Guerra Mundial y las guerras Afganas en 1919. Perfectamente mantenido, es un lugar de reposo para muchos indios que vienen aquí los fines de semana a pasear, relajarse en el césped o jugar al críquet.

Sin embargo, un lugar que deja huella es el parque en el que se encuentran los puntos de cremación de algunos líderes indios. Nada más entrar en el recinto nos invade una tranquilidad armoniosa, casi mágica. El parque está situado en una concurrida avenida y a orillas del río Yamuna, pero nada parece perturbar la calma que se percibe en el lugar. Paseando sin rumbo nos topamos con los monumentos de Jawaharlal Nehru e Indira Gandhi, ambos emotivos y sorprendentes, aunque si seguimos al gentío llegaremos directos al Raj Ghat, monumento a Mahatma Gandhi que atrae tanto a locales como a turistas. Nos acercamos, descalzos, y recorremos los alrededores impregnándonos de esta paz que desprende la atmósfera. Aquí ni el más ruidoso de los turistas osa alzar la voz…

Sentados en un banco, en medio de este remanso de paz, observamos y escuchamos los pasos lentos de los indios que pasean, las risas de los niños, los sonidos de las cámaras de los turistas… Y no nos cuesta creer que sí, estamos en un lugar en el que se mezclan culturas y religiones, ruido y silencio, calles estrechas y enormes avenidas, coches de lujo y coloridos rickshaws…. Nueva Delhi es, ante todo, una ciudad de sorprendentes contrastes.


Nueva Delhi una ciudad de contrastes

Nueva Delhi una ciudad de contrastes

Cómo llegar
 
Hay vuelos directos o con escalas al Aeropuerto Internacional Indira Gandhi de Nueva Delhi desde prácticamente cualquier capital del mundo. También se puede llegar a la ciudad en tren o por carretera.
 
Dónde dormir
 
En Nueva Delhi existe un tipo de alojamiento para cada necesidad, desde hoteles de gama media a complejos de lujo en pleno centro, pasando por hoteles más económicos un poco más alejados o también albergues baratos para jóvenes.

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