Sikkim

Tras la pista de la antigua Ruta de la seda

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News - Destino la India

October 27, 2015

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Destino la India

Enero-Febrero 2015

 

La primera vista del Kanchanjunga desde un punto por encima de Zuluk

La primera vista del Kanchanjunga desde un punto por encima de Zuluk

Misión: volver a trazar la Ruta de la seda, pérfida pista que se alza a gran altitud, desde los contrafuertes del Himalaya a la meseta tibetana, pasando por el Sikkim, y principal ruta comercial en la Edad Media. Hoy se puede recorrer el camino de Kalimpong hacia el este del Sikkim, hasta Jelep-La, el paso fronterizo entre la India y China. Pero, cuidado, para esta aventura se recomienda hacerse con los permisos especiales proporcionados por los militares indios.

Los Caminos de la seda, como se les llama, forman una vasta red de rutas comerciales que se comunican entre ellas y que unen el continente asiático con Europa y África. A lo largo de más de 6 500 kilómetros, permitieron que los hombres transportaran sus mercancías, pero también se impusieron como vías únicas para difundir el saber, las ideas y las culturas a través de diferentes partes del mundo. El comercio por estos caminos de la seda fue un factor importante en relación al desarrollo, y en diversos aspectos favoreció los cimientos del mundo moderno. A lo largo de decenios, a causa de diversos eventos sociales y políticos, varias rutas comerciales, cuyo papel fue decisivo en el desarrollo de los intercambios internacionales por todo el mundo, fueron cerradas o vieron perder a sus viajeros. En otra época animadas, estas grandes rutas están ahora abandonadas, vacías y apagadas.

Entre ellas se encuentra la Ruta de la seda, muy cargada de historia. En la Antigüedad, fue la principal ruta comercial que unía China con el resto del mundo, pasando por Bután y la India. Fue incluso el único enlace comercial entre la India británica y el Tíbet en el siglo XVIII.

Hacía años que habíamos estudiado realizar un safari en jeep por esta ruta, de Kalimpong hasta la entrada de Jelep-La. El proyecto no se trataba de hacer el viaje a trozos hasta Lhasa, sino hasta la frontera entre la India y China. El territorio forma parte oficialmente del este del Sikkim y hace poco que está abierto a los turistas. Fue más o menos en ese momento en el que conocimos a un hombre excepcional.

 

Una caseta de almacenamiento de camino al lago Kupup

Una caseta de almacenamiento de camino al lago Kupup

El padre de Gopal Pradhan, de 49 años, fue mensajero de la antigua Ruta de la seda. En aquella época, se tardaba más de una semana en subir de Kalimpong hasta Jelep-La, tras una parada en Zuluk antes de emprender el último tramo. La mayor parte del tiempo se intercambiaban cereales y azúcar contra sal y patatas, y a veces contra oro pasado clandestinamente. La seda bruta también formaba parte de las mercancías intercambiadas, pero en menor cantidad. Hoy, gracias al ejército, los visitantes pueden llegar fácilmente a Jelep-La en coche o descender hasta el paso Nathu-La, el punto de entrada principal para el comercio entre la India y China, situado a 4 300 metros de altitud, en dirección de Gangtok, la capital del Sikkim.

Instalado en la región desde que nació, Gopal, jefe del pueblo Zuluk, es lo que podríamos llamar una persona multifacética. Brillante guía, conductor, mayordomo, anfitrión y empresario en el alma desde lo alto de su increíble universo colgado a 3 mil metros de altitud. Va a buscar a los turistas en su vehículo de doce plazas a Rongpo, el punto de entrada del Sikkim, y les ayuda a obtener todos los permisos necesarios de la policía regional y del ejército en los diferentes puntos de control erigidos a lo largo de la ruta.

 

Un pequeño lago de camino a Nathang

Un pequeño lago de camino a Nathang

Le gusta contar las experiencias de su padre a lo largo del camino. Este trayecto permite sin duda descubrir los rincones más hermosos y menos frecuentados del este del Sikkim. Pequeñas aldeas como Ranglee, Rhenock, Padamchin… son increíblemente acogedoras. Los niños ofrecen una amplia sonrisa, las orquídeas tienen maravillosos colores… ¡pero también hay que tener en cuenta los fusiles! La presencia militar es importante en esta región debido a la proximidad de la frontera china.

Ruta estratégica

La India ha desempeñado un papel clave en el comercio por su posición estratégica en el centro de la ruta y por la especificidad de sus productos, como las especias, los objetos hechos a mano o las piedras preciosas. De hecho, la India era conocida por ser un centro intelectual en el que confluían los saberes, pero también el hogar de escrituras sagradas como las del budismo. A lo largo de estas arterias principales surgen otras rutas más anecdóticas, hoy olvidadas. Y sin embargo estas vías han tenido un apreciable impacto en lo que respecta al desarrollo.

 

Nathang Valley cubierto de nieve

Nathang Valley cubierto de nieve

Otra ruta importante es la que atraviesa las colinas del Darjeeling y del Sikkim. Los pasos, Jelep-La y Nathu-La, hoy insertados en el Sikkim, estaban directamente conectados con Lhasa en el Tíbet. El paso de Nathu- La, situado en la frontera indochina, era un punto importante de intercambios entre los mercaderes de seda del Sikkim y los del Tíbet. También fue por esta ruta por la que los tibetanos huyeron del Tíbet tras la invasión china de 1950. Unos años más tarde, se inició una feroz batalla entre los indios y los chinos, lo que conllevó al cierre del paso. El paso de Nathu-La apareció en las noticias recientemente por la visita del presidente chino a la India. Tras las conversaciones, ambos países aceptaron volver a abrir la próxima temporada para las peregrinaciones del Kailash Mansarovar, que sale desde la India. La ruta, hermosa y tortuosa entre colinas, serpentea entre Rhenock y Rongli antes de conducir al primer puesto de control en Lightham. Aquí hay que enseñar los permisos obtenidos y registrarse, ya que esta región es de acceso limitado. El estado de la ruta montañosa hasta Kupup es excelente, desafiando a las arterias de las principales ciudades indias. Como ruta estratégica, el ejército la conserva según un riguroso programa que comprende, especialmente, una nueva capa de asfalto cada tres años. Y visto el poco tráfico, la carretera se mantiene en un estado excelente. Padamchin es el último puesto de control en el que es necesario presentar las autorizaciones de estancia o de paso. Parece que todo ser humano presente en esta zona debe renovar su permiso cada año. La vegetación cambia drásticamente después de Padamchin, y ocurre lo mismo con las temperaturas. Las colinas áridas emergen de las gigantescas nubes que cubren el camino aquí y allá.

La morada de las nubes

Zuluk se encuentra a unos 3 mil metros de altitud sobre una pendiente rodeada de montañas escarpadas. Para tener una vista despejada del macizo del Kangchenjunga es necesario subir unos cuantos kilómetros más, pero ya no se puede encontrar alojamiento. La aldea de Zuluk es llamada, de forma acertada, la morada de las nubes. La guarnición situada en los alrededores también se llama la de los combatientes de las nubes. En la carretera que lleva a Zuluk, Gopal cuenta hasta qué punto, antes de la independencia, los soldados ingleses que estaban allí para la construcción de las carreteras eran fuertes físicamente y sobrevivían a base de una dieta alimenticia compuesta de pollos enteros y una botella de ron. Con su innegable ánimo y un cierto talento de empresario, hace que la estancia en su hogar, situado en lo alto de las montañas, sea una experiencia única para cualquier viajero. Su mujer cocina suntuosos platos, mientras que su hija hace todo lo posible para que los huéspedes se sientan cómodos durante su estancia. No hay ni hoteles ni albergues en Zuluk, y el pueblo no ha cambiado desde la época en la que las caravanas y sus convoyes de yaks tenían la costumbre de hacer una parada para pasar la noche, asegurándose de llegar antes de que se pusiera el sol. La comodidad es rudimentaria, con ingeniosos sistemas de calefacción en las habitaciones. El pueblo está compuesto por nueve familias, y la mayoría de los hombres trabajan para el ejército, instalado en el campo de tránsito situado a unos 300 metros más arriba de Zuluk. Una noche en Zuluk es obligatoria para familiarizarse con la altitud antes de iniciar la escarpada ascensión hacia las cimas.

Acurrucados en el jeep, abandonamos Zuluk en la fresca y empañada oscuridad de las 5 de la madrugada del día siguiente. Gopal, instalado al volante como de costumbre, pisa los pedales y lleva el vehículo por tortuosas pendientes hasta un lugar estratégico para disfrutar del amanecer. Zuluk está cubierta de una espesa capa de nieve desde hace unos días y cuanto más alto subimos, más se espesa al borde de la carretera. Totalmente verde y amarilla durante el monzón, la región ofrece paletas de marrones y rojos durante el invierno. Al girar por una abrupta curva, observamos el cielo que está pasando de un color violeta profundo a tintes rosados.

Un silencio glacial

Unos quince minutos más tarde, mientras que las temperaturas permanecen glaciales fuera y que Zuluk ya no es más que una versión en miniatura de sí misma, el sol, con su cara anaranjada, aparece por fin entre los picos de Bután. Una visión asombrosa con un efecto panorámico a 360 grados, la carretera se ha nimbado, por un instante, de un resplandor dorado y sedoso. Justo en frente del sol, el macizo del Kangchenjunga, cuya altura se ve ahora casi por completo, cambia drásticamente de color de un minuto a otro.

¿Cuántos amaneceres en altitud tan espectaculares existen en el mundo? El silencio glacial fue roto por Gopal, quien invitó al equipo a tomar un café caliente. ¡Justo lo que necesitábamos! Continuamos nuestra ascensión a lo largo de la sinuosa carretera. Pasado el mirador de Thambi y el pueblo de Lungthang, divisamos una pareja de lofóforos, una especie local de ave cercana al pavo real. Progresamos con dificultad en dirección del valle de Nathang cuando Gopal señaló con el dedo un lugar en el que, según la leyenda, una mujer afirmó haber visto a un yeti hace algunos años. Pero nuestra mayor sorpresa fue descubrir huellas de osos a lo largo del camino, unas imponentes huellas y otras más pequeñas, de osezno. Éramos los primeros en pasar tras la nevada y el camino estaba marcado por estas huellas durante varios kilómetros. Los osos debían haber recorrido el camino por la noche. Kupup se encuentra a unos 35 kilómetros de Zuluk, a más de 4 mil metros de altitud.

Visto desde arriba, el lago tiene forma de elefante. Es por eso por lo que se le dio el nombre del Lago del Elefante. Helado la mayor parte del año, Bután utiliza sus aguas desde hace muchísimo tiempo. El lago también es el lugar habitual en el que las grullas chinas de pico rojo vienen a anidar. Un poco más lejos vemos el puerto de Jelep- La. No podemos ignorar los búnkeres chinos e indios a ambos lados del puerto.

La subida es escarpada, pero a lo alto la vista es sublime. Kupup y sus alrededores, los tortuosos caminos que llevan a Jelep- La y el lago del Elefante, constituían un panorama grandioso que también debía maravillar a los mercaderes de la antigua Ruta de la seda. Apenas un poco más lejos se encuentra otra de estas curiosidades creadas por el hombre: el terreno de golf más alto del mundo, instalado y mantenido por la guarnición de Kupup. Para todos los que desean vivir la experiencia del Himalaya del Este en toda su pureza, sin ningún tipo de comodidad material, esta ruta es absolutamente recomendable. Los lugares están poco contaminados por el turismo comercial, siguen siendo auténticos y seguramente así se mantengan durante mucho tiempo.


 

Cómo llegar

Cómo llegar

Cómo llegar

En avión/tren/coche hasta Siliguri/Bagdogra/ New Jalpiguri.
Gracias a los vehículos certificados por el gobierno y reservados con antelación, disponibles en el aeropuerto y las estaciones ferroviarias.
Ir a Rongpo (3 horas).
De Rongpo a Zuluk, se tarda unas dos horas y media. Más adelante, la estancia, la alimentación y el viaje están totalmente cubiertos por Gopal Pradhan.

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